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Como ocurre con todo, los orígenes de los nombres ya sean de ciudades ya sean de personas ya sean de cualquier otro fenómeno, siempre son curiosos. El de Santiago de Compostela no puede ser menos. El nombre de Santiago de Compostela se compone de dos partes, Santiago, el apóstol, y Compostela, campus stellae, que traducido al castellano quiere decir "campo de estrellas".
Y, precisamente, ese "campo de estrellas" se refiere a la leyenda del origen de esta ciudad. Se dice que un habitante, llamado Pelayo, en el año 813, donde se encuentra hoy la ciudad, vio luces y señales en el cielo. Parece que siguió los indicios y encontró la tumba y restos mortales de Santiago y sus discípulos. Relató su hallazgo al obispo Teodomiro de Iria Flavia, a 20 kilómetros de Santiago. El obispo cambió su sede a Compostela e informó de aquello al rey Alfonso II. El rey llegó al lugar y dispuso la construcción de la primera capilla de Santiago de Compostela, para la protección del apóstol y para su recuerdo.
Así nació la ciudad actual, que todavía abarca un centro muy antiguo. |